lunes, 2 de febrero de 2015

La corrupción como sistema y Óscar Valdés sobre Operación Libertad: Hubo un apresuramiento

La corrupción como sistema 2012-06-06 17:56:00

 

Artículo originalmente publicado en Debate 112 (diciembre 2000 - enero 2001)

 

 

NELSON MANRIQUE

Historiador, profesor universitario

 

Hacer el balance de un régimen pretendiendo objetividad cuando todavía las circunstancias que provocaron su caída están frescas es imposible, más aún cuando no se dispone de la información necesaria. Pasarán años antes de que se pueda disponer de datos que, en cualquier país democrático, deberían estar al alcance de todo ciudadano, y mucho de lo sucedido durante este período posiblemente no se sabrá nunca. Reconociendo estas limitaciones, trataré de hacer un balance.

Es justo reconocerle al gobierno del ingeniero Fujimori logros en la firma del tratado de paz con Ecuador –en mi opinión, su mayor mérito–, en la pacificación y en el control de la hiperinflación. Es unilateral, sin embargo, olvidarse de los costos involucrados, desde la violación de los derechos humanos de gente inocente, la utilización del aparato represivo en operaciones delincuenciales –por ejemplo, en la protección y el ejercicio del narcotráfico–, hasta la pauperización de la mayoría. La construcción de infraestructura vial y de servicios –algo positivo desde el punto de vista de satisfacer demandas de la población– estuvo pervertida en su finalidad debido a su uso como mecanismo de clientelización política. De allí que esta inversión no se dirigiera a fomentar el desarrollo.

El resultado está a la vista: según datos del INEI, en 1998, más de 9 millones de peruanos dependían de la ayuda alimentaria del Estado; sin duda, esta cantidad debe de haber aumentado en la reciente coyuntura electoral. La política social del régimen consistió, en buena medida, en producir miseria social para cosechar mendigos agradecidos.

Las cifras entregadas por el ex ministro Boloña acerca del uso de los recursos generados por la privatización de las empresas estatales muestran que buena cantidad de esos ingresos fue gastada en esta peculiar forma de filantropía. En lugar de crear empleos que permitieran a quienes padecen miseria ganar un salario decente –que hubiera afirmado su autoestima personal y su independencia–, al régimen le resultaba más rentable regalar alimentos. En el acto de compraventa de la conciencia de Beto Kouri, el ex asesor Montesinos le explicó en forma transparente los beneficios de esta opción: invierte en los comedores populares y tendrás un mercado cautivo de un millón de votos. La factura deberemos pagarla los peruanos durante las próximas décadas. Se gastaron los recursos, no se invirtió. Nada de ello queda.

El régimen de Fujimori pasará a la historia no tanto por la magnitud –de por sí mayúscula– de la corrupción imperante, sino por haberla constituido en un sistema de gobierno. En los regímenes anteriores hubo escándalos, vinculados con el manejo de la cosa pública, que involucraron a funcionarios estatales. El sentido común que capitalizó el ingeniero Fujimori, ese que ve en la política un quehacer vil y que considera que esperar honradez de un político es pedirle peras al olmo, es alimentado por este triste récord. Pero no encuentro en nuestra historia ningún antecedente de que la corrupción se convirtiera en el eje de la política de gobierno.

En la constitución de la inmensa red de complicidades que sustentaba al régimen, el mayor mérito lo tiene –qué duda cabe– el ex capitán Vladimiro Montesinos. Los conocimientos que acumuló durante la década del ochenta como abogado de narcotraficantes y asesor de un fiscal supremo y de jefes de los servicios de inteligencia, así como sus conexiones con los servicios secretos norteamericanos, fueron puestos al servicio de la formación de un aparato de control social y político de sobrecogedora sofisticación.

El objetivo último fue expropiar el poder a las instituciones encargadas de ejercerlo, desde el Ministerio Público hasta las Fuerzas Armadas, para concentrarlo en manos del presidente y de su asesor. Eliminada la separación de poderes y el sistema de contrapesos que sustenta a toda democracia, controlada la prensa por una mezcla de sobornos con chantajes, quedó expedito el camino para el saqueo del tesoro público. El resto lo hizo la combinación del pragmatismo –que elogiaba la eficiencia divorciada de la ética– y la participación de muchos en el festín de las finanzas públicas. Finalmente, la reacción ciudadana puso término a la fiesta. La fuga del presidente y su renuncia desde Tokio constituyen el epílogo adecuado de su régimen.

La primera impunidad abrió el camino para todo lo que vino después. ¿Habremos aprendido la lección?

Óscar Valdés sobre Operación Libertad: Hubo un apresuramiento 2012-05-20 20:06:00

Jefe del Gabinete Ministerial reconocioacute; que acute;se equivocaron las cosasacute; en la persecucioacute;n de los narcoterroristas en la selva del Cusco.

No, no todos somos culpables 2012-05-07 10:14:57

Por Rocío Silva Santisteban

Publicado en La República, Kolumna Okupa, domingo 06/05/2012

Todos estamos conmocionados por las imágenes de don Dionisio Vilca llamando a su hijo en la espesura de la selva alta del VRAE, entrando con dos guías machiguengas a buscarlo. Todos estamos conmocionados por las imágenes que no hemos visto sino apenas imaginado con reservas: el padre encontrando el cadáver, torturado, perdido, como decía él mismo en una entrevista "ahí tirado", de su hijo de 20 años: un suboficial de la Policía Nacional que fue abandonado por el helicóptero piloteado por un capitán que, a pesar de la presión de sus compañeros, no quiso regresar. El padre llevando el cadáver de su hijo, cargado en una manta, a través de varios kilómetros, hasta que encuentra un taxi donde lo transporta a la comisaría de Kiteni. En Lima, la abuela que ha llorado toda la noche y está saliendo de ese sopor de la sedación con calmantes, solo atina a afirmar frente a la cámara: "No lo han buscado, no lo han buscado, lo han dejado como a un perro".

Que no se haya buscado a los dos suboficiales Astuquillca y Vilca nos ha indignado a todos, desde congresistas de posiciones diferenciadas como Javier Diez Canseco y Marisol Pérez Tello, hasta el simple hombre de a pie que también tiene un hijo de la misma edad y no puede dejar percibir ese temor primario ante la muerte. Pensar que si hubieran sido rescatados podría hoy Vilca estar vivo. Ese es el punto principal. En la comisaría de Kiteni se aceptó que, en verdad, no se había buscado a ninguno de los dos suboficiales porque no se recibieron órdenes en este sentido.

Sin embargo, también es necesario precisar que fue el mismo Dionisio Vilca quien, cuando se internó en el monte, le pidió a la Policía que lo dejaran ir solo. El padre no ha tenido miedo, ni ha pensado en que podría encontrarse cara a cara con las huestes de "Gabriel", y a pedido de los propios machiguengas, no ha convocado a la Policía porque, en esas poblaciones, les tienen miedo. ¿Cómo caminar por el VRAE con varios policías a su lado? Imposible. Por eso mismo ha sido la población de Kiteni, sobre todo los pobladores indígenas de Alto Lagunas, quienes han apoyado definitivamente a este hombre desesperado.

Desde Lima se ha pedido que renuncie el ministro del Interior y los congresistas han votado por una moción de censura contra los ministros Lozada y Otárola por incapacidad. A la fecha han muerto ocho miembros tanto del Ejército como de la Policía, y el ministro de viaje en Colombia mientras que su despacho difunde un comunicado sosteniendo que fueron los efectivos policiales quienes encontraron el cuerpo. Es un caos esta situación: unos se culpan a otros, otros a los unos. Pero siguen ahí las huestes de "Gabriel" y de "José", secuestrando niños y asesinando policías. Hay cientos de planes sobre la zona y no se cumplen. ¿En qué momento vamos a admitir que con corrupción e indolencia no se puede contener a los narcoterroristas? Y no todos somos culpables: por supuesto que no. Esa difusión de la responsabilidad es una irresponsabilidad. Acá hay muertos y otros demasiado vivos.

Acciones sociales son importantes para combatir en zona del VRAE 2012-05-04 10:58:14

 

Para combatir a los narcoterroristas, no solo se necesita una buen ofensiva militar, sino también acciones sociales, las cuales están siendo desarrolladas por el Gobierno, señaló hoy el secretario ejecutivo multisectorial del Plan VRAE, coronel Luis Rojas.

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César Vilca 2012-05-02 05:48:00

Ceacute;sar Vilca Vega, quien era miembro de la Dinoes, una unidad de eacute;lite de la Policiacute;a Nacional, desaparecioacute; el 12 de abril tras un enfrentamiento con delincuentes de Sendero Luminoso, durante el rescate de 36 trabajadores del consorcio Camisea que habiacute;an sido secuestrados por los narcoterroristas. Efectivo fue hallado muerto el mieacute;rcoles 02 de mayo (2012).

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